Programa Feria 1997

 

 

 

 

 

 

Cartel 1997

Historia 1997

La Ciudad

La unión hace la fuerza y el asociacionismo contribuye a reforzar  a colectivos. Los jóvenes empresarios de Albacete decidieron en 1997, que juntos podrían rentabilizar mejor sus recursos empresariales y constituyeron “La Asociación de Jóvenes Empresarios de Albacete”, (AJE). Forman parte de ella, todos aquellos empresarios y autónomos que han optado por crear sus propios medios de trabajo y quieren animar a otros a que lo hagan. Es una organización sin ánimo de lucro con unos fines predeterminados entre los que nos encontramos con: Promocionar las vocaciones empresariales entre los jóvenes empresarios; Representar, gestionar y defender los intereses profesionales de los jóvenes empresarios menores de 40 años de Albacete; Fomentar la solidaridad entre ellos y  atender las necesidades de información, formación, investigación y perfeccionamiento de sus miembros.

La Feria

Quedan tres años para terminar de relatar cosas de las Ferias de la época de los 90, tan próximas y a la vez tan lejanas, pues pertenecen a otro siglo. Por eso, nos vamos a detener en mencionar aspectos, que por ser muy conocidos por todos, se han quedado en el tintero. Empezaré por significar la Tómbola de Caridad  que congrega a su alrededor, durante los días de feria, a todos los albaceteños que cuando van a la Feria, no pueden volver a casa “sin echar a la tómbola” comprando unos boletos en la misma.  El local donde está instalada,  lleva muchos años formando parte del paisaje del paseo central, pues nunca se ha desmontado ni derribado y está permanentemente en él, desde su puesta en funcionamiento. La gestiona Cáritas Diocesana de Albacete y sus beneficios sirven para atender a los necesitados a los que  la institución mencionada ayuda con diferentes programas. Durante todo el año hay voluntarios  que trabajan  para que, llegado el momento, la tómbola pueda abrirse. Preparan los boletos, seleccionan los productos que generosamente donan tiendas, comercios, entidades públicas o privadas, y por último, montan la tómbola para que cuando abra sus  postigos, todo esté preparado. Previo a la feria, la tómbola se pone en marcha y desde agosto se puede empezar a comprar papeletas vendidas por esos voluntarios, que contribuyen  con su presencia en las ventanas donde se expenden los boletos y en el mostrador donde se recogen los premios directos, al buen funcionamiento de la misma. Los premios  más importantes por su  calidad crematística; coches, motos, electrodomésticos, etc. se rifan, mediante un sorteo que se realiza acabada la Feria.

Medidas del programa: 24 x 16 cm

 

Cartel de Toros 1997