Virgen de los Llanos

Basado en el artículo "La Feria y La Virgen de los Llanos" de Vicente P. Carrión Íñiguez

 


En sus orígenes se celebraba en el casco urbano - calle de la Feria-, para trasladarse en el siglo XVII al sitio de Los Llanos, lugar donde se origina el culto a la Patrona que poco a poco va adquiriendo un gran auge, sobre todo, cuando tiene lugar la fundación en 1672 de un convento de franciscanos descalzos que van a promocionar, con la anuencia de la Villa, cuyo patronato tiene, su devoción. Estos religiosos solicitan al rey Carlos 111 en abril de 1683, la declaración de Feria franca, "en atención a que la fundación de dicho convento está en un descampado a una legua de esta villa y los religiosos que en el habitan apenas se pueden sustentar por la esterilidad de los tiempos y ser la comarca mu i corta". Los frailes piden al rey "conceder y dar facultad para que los dichos días siete, ocho y nueve de septiembre en que se celebre la fiesta de Nuestra Señora de los Llanos sean francos... ".
Esta solicitud no fue atendida, aun así, la Feria se seguía celebrando en Los Llanos donde todos los años acudían devotos y feriantes, siendo el acto principal de la misma la procesión con la Santa Imagen de María Santísima de los Llanos, la misa cantada y el sermón.
Un hecho importante en la historia de este convento y de Albacete tiene lugar en el año 1710. Ese año, con fecha 6 de marzo, el rey Felipe V concedía a la Villa el privilegio de Feria franca.
Con gran alegría se recibió en Albacete este real decreto de Su Majestad. El Ayuntamiento presidido por don Juan Chacón Triviño y Guillamas, en la sesión de 23 de marzo de dicho año, comunica este hecho a los asistentes por el que "se concede a esta villa Feria franca cada un año por término de quattro días en la festividad de Nuestra Señora de los Llanos Nuestra Patrona que se celebra en el de su Natividad". También se concede que pueda tener mercado franco todos los jueves del año "para el abasto y mayor conveniencia de los pobres de la dicha villa". En la misma sesión se acuerda "que se cumpla y ejecute en todo y por todo como en dicho Real Decreto se expresa, y para que se haga notorio en todas las villas y ciudades circunvecinas y mercados, y se escriban cartas circulares para que acudan a dicha feria y mercados francos".
El Ayuntamiento dispone que la Feria se celebre en la calle y plaza Mayor de la Villa, pero no consigue que los feriantes sigan acudiendo a Los Llanos. Además el guardián del convento, fray Juan Martínez Cano, inicia una serie de gestiones encaminadas a que esta se siga celebrando junto a la ermita de la Virgen y, en julio de 1712, obtiene una real provisión en la que se señalaba "que la misma se debía seguir celebrando en el sitio y lugar de los Llanos". El citado guardián alegaba que el traslado de la Feria a la Villa causaría un gran perjuicio que se haría "así a la Comunidad como a la devoción de María Santísima de los Llanos". En años sucesivos los frailes ganan otros pleitos por lo que la Feria se consolida en Los Llanos; el último en septiembre de 1761 por el que impiden al Ayuntamiento imponer "alcabalas, cientos, millones, tercias y cientos" a los comerciantes que acudían a la Feria.
Ese año y, al parecer, desde 1738 la Feria se celebraba dos días en el convento y los restantes en la plaza Mayor de Albacete.
El Ayuntamiento resignado a no poder llevar la Feria a Albacete, y viendo la importancia que la misma tenía, adquirió en septiembre de 1767 las lonjas construidas por don Pedro de Cantos y proyectó hacer un edificio destinado a la celebración de la misma, a cuyo fin el arquitecto lorquino don Lucas de los Corrales Ruiz hizo un proyecto para instalar 180 tiendas con los accesorios necesarios, aunque finalmente no se llegó a realizar.
Durante la celebración de la Feria los comisarios de la Villa acudían al convento y se hospedaban en unos cuartos del hospicio en los días que duraba la misma. El 4 de septiembre de 1779, el guardián, fray Antonio Ponce niega la entrada a los comisarios a los citados aposentos. A partir de este momento se va a iniciar un largo pleito ante el Supremo Tribunal de Castilla, pleito que se resuelve con fecha 11 de julio de 1783 en el que se reconoce el derecho de la Villa para celebrar la Feria en Albacete. Estimulado el concejo con esta resolución y deseoso de trasladarla inmediatamente, acordó la realización de un edificio en "las eras de Santa Catalina", con capacidad sobrada para todas las exigencias y necesidades de la época. Este fue realizado en pocos meses por el maestro alarife Josef Jiménez.
A partir de 1783 la Feria se celebra definitivamente en Albacete y la Virgen de los Llanos continua siendo protagonista de la misma. En su honor se celebran numerosos actos feriales, fundamentalmente religiosos en los que el pueblo acompaña a su Patrona con gran fervor. La Virgen es llevada desde su camarín en Los Llanos en rogativa siempre que las circunstancias lo requieren. En la primavera de 1783, gracias a la intercesión de la Virgen, concluye una plaga de langosta que azotaba los campos de Albacete y por tal motivo, el Ayuntamiento acuerda retrasar su traslado a la ermita "para que los vecinos de este pueblo logren este consuelo y repitan gracias a tan Soberana Señora”.
Volviendo al año 1710, de nuevo la Virgen de los Llanos se convierte en protagonista de los acontecimientos de la Villa de Albacete. En la sesión de 29 de diciembre del citado año, el Ayuntamiento ante la situación bélica que ha atravesado el país como consecuencia de la Guerra de Sucesión, acuerda agradecer a Su Patrona "el no haber padecido la Villa las extorsiones que han experimentado los Pueblos donde ha estado el enemigo y que esto solo se debe atribuir a Nuestra Patrona María Santísima de los Llanos, habiéndonos concedido tan colmados favores.
Con la feliz victoria que por último se tuvo con ellos esperando la protección de María Santísima alcanzaría de su Preciosísimo Hijo el descanso y quietud de nuestro gran Monarca exterminando las tropas de los enemigos de estos Reinos".
Por todo ello el Ayuntamiento acuerda se traiga desde su ermita en Los Llanos, "a dicha Imagen a la Parrochial de esta Villa y se tenga en ella por tiempo de nueve días festexandole en ellos en quanto pueda caver en el modo posible de Missa, Sermón, música y pólvora que se dispone en cada uno de los dichos días para por este medio poder recompensar a Su Majestad María Santísima los favores recibidos".
Esta noticia tomada del libro de actas del Ayuntamiento de 1710 pone de manifiesto el fervor y la devoción que los habitantes de Albacete tenían y tienen por su Patrona.
Por lo que respecta a la celebración de la Feria, la Virgen de los Llanos es la gran protagonista. El cronista Sánchez de la Rosa, definió acertadamente este aspecto de la Virgen de los Llanos al decir: "que no es posible un ensayo ferial sin su cita enamorada".