La Posada del Rosario

 

Si damos un  paseo turístico por la ciudad de Albacete nos encontramos con pocos edificios que hayan podido substraerse a la pica y a la demolición de los años setenta. Con el despegue urbanístico de esos años muchos fueron los palacetes y otros edificios emblemáticos enclavados en las plazas y calles  céntricas, que cambiaron jardines, flores y ornamentos Modernistas por ladrillo y alturas. Este edificio tuvo suerte y con buen criterio de los regidores de la ciudad se optó por la rehabilitación y tras ésta, darle utilidad pública para disfrute de todos los ciudadanos. Se encuentra situada en la esquina que forman las calles del Tinte y Rosario. De corte popular, su arquitectura nos hace pensar en que fue utilizada en sus inicios, fines del primer tercio del siglo XVI, como vivienda de algún personaje importante de la ciudad para después transformarse en posada. Y siendo casa de hospedaje, se dice que el mismísimo Cervantes se alojo en ella, cuando por motivos de su trabajo estuvo en la ciudad. En  su construcción se mezclaron diversos estilos; gótico, mudéjar y renacentista y se accedía al interior de la posada por una puerta principal al lado de una ventana con arco de medio punto transformada, posteriormente, en puerta que es como la conocemos hoy. Lo más bonito el patio central recodándonos el claustro de un convento. Es de estilo  gótico renacentista, con ocho columnas. En el piso superior, gran variedad de arcos góticos, mixtilíneos, conopiales y escarzanos, que dan acceso a las distintas estancias con techumbres de madera. El edificio se está utilizando para acoger a la Oficina de Turismo de Albacete y a una Biblioteca Universitaria. La puerta que da acceso a la biblioteca está flanqueada por la fachada de la Casa de los Picos, única parte que pudo ser salvada de la demolición que echó abajo, en 1977,  el edificio donde estaba ubicada. En algunas ocasiones, en su patio interior, se han hecho representaciones de teatro, exposiciones  y  otros actos culturales.