El Palacio de la Diputacion

 

A mediados del siglo XIX se decidió hacer un palacio monumental ubicándose en un solar, bastante amplio, que era conocido por los albaceteños con un nombre bonito y peculiar: “Bosque del Altozano” cuyas dueñas eran: Doña Serafina y Doña Juana Jiménez Juárez.
Anteriormente, estos terrenos eran contiguos al convento de San  Agustín que, terminada la Desamortización, pasó a ser Audiencia Territorial. Muy próximo, aprovechando los terrenos donde se ubicaban unos huertos, se abrió el entonces llamado Paseo del Progreso y que hoy conocemos como de La Libertad.
El arquitecto que realizó el proyecto de la obra fue Justo Millán Espinosa y la aprobación del mismo se llevo a cabo en el mes de diciembre del año 1877. Las obras concluyeron en  mayo de 1880 y, a partir de ese momento, se instalaron servicios de oficinas para que tuviera la utilidad que se pensó darle desde el primer momento en que se diseñó. También, con su creación se quiso rendir homenaje al entonces rey de España, Alfonso XII. 
Su arquitectura revela la influencia de los estilos modernos que se estaban desarrollando durante su construcción. Destaca especialmente la verja de hierro frente a las Fachadas frente y mediodía. Como anécdota cabe comentar que aún conserva los proyectiles de la Guerra Civil.
La planta del edificio es prácticamente rectangular y las dependencias se adaptan alrededor de un hueco de escalera de tipo imperial, con la peculiaridad de que todos los soportes y estructura del lucernario central, con vidriera, son de hierro fundido, una novedad arquitectónica que por entonces se difundía en las construcciones europeas de la época. Tiene planta baja y dos pisos superiores, además de los sótanos. En el ático luce un bonito reloj y el escudo de Albacete. En las ventanas de la primera planta también se pueden ver los escudos de distintos pueblos de la provincia.
En los lados vemos una especie de torrecillas. Materiales del gusto de la época se utilizaron para su construcción: sillería en el zócalo, mampostería en los muros, mármol en los suelos y jaspe en la escalera principal.
A lo largo de su existencia, a partir del año 1920,  el Palacio de la Diputación ha visto realizarse en él varias reformas de mejora y reparaciones.